Despidos masivos en Frigorífico Pico profundizan la crisis del sector cárnico

La empresa Frigorífico Pico, con operaciones en General Pico, Trenel y Arata, concretó un nuevo recorte de personal que impactó a casi dos centenares de trabajadores en La Pampa.
La firma atraviesa un severo desequilibrio económico y arrastra un pasivo que supera los 30 mil millones de pesos, en un contexto de fuerte retracción de la actividad.
Las desvinculaciones se concentraron principalmente en la planta de General Pico, donde cesaron más de un centenar y medio de empleados, mientras que el ajuste también alcanzó a operarios de los establecimientos de Trenel y Arata. Las notificaciones fueron enviadas de manera individual a los domicilios de los trabajadores, generando incertidumbre y malestar entre el personal afectado.
La caída de la producción refleja la gravedad del escenario: la faena diaria se redujo de varios cientos de animales a un volumen mínimo, lo que evidencia una virtual paralización del circuito operativo. Desde la empresa atribuyen la decisión a la combinación de menores ventas, pérdida de mercados externos y aumento de costos estructurales que, aseguran, volvieron inviable sostener el nivel de empleo.
Entre los trabajadores persiste la preocupación por las condiciones de salida y el cumplimiento de las obligaciones salariales e indemnizatorias. Señalan falta de información clara sobre el proceso, mientras el gremio discute la validez de los mecanismos empresariales utilizados para justificar la reestructuración.
El cuadro se inscribe en una crisis más amplia de la industria frigorífica argentina, afectada por la caída de exportaciones y la contracción del consumo. Episodios similares en otras plantas del país reflejan un deterioro sostenido del sector, que combina conflictos laborales, reducción de planteles y tensiones financieras que ponen en riesgo la continuidad de numerosas empresas.
