Marcos Camino se despide de Los Palmeras tras medio siglo y deja la conducción a la nueva generación

Después de más de cinco décadas como pieza clave de Los Palmeras, el acordeonista Marcos Camino se prepara para cerrar su etapa como integrante activo del grupo.
El anuncio de su retiro marcaría el final de una trayectoria que acompañó el crecimiento de la cumbia santafesina hasta convertirla en un fenómeno masivo dentro y fuera del país. La decisión se formalizaría en las próximas horas, según trascendió en el entorno de la banda.
Camino fue uno de los arquitectos del sonido que definió a la agrupación desde sus inicios. Su estilo con el acordeón se volvió una marca registrada y permitió que el grupo alcanzara escenarios internacionales y participara en eventos de alto perfil, consolidando su lugar en la historia de la música popular argentina. Su figura quedó asociada a momentos emblemáticos que ampliaron el alcance del género a públicos cada vez más diversos.
La salida del músico se produce en un contexto de reconfiguración interna del conjunto, luego de recientes cambios en su formación. A pesar de ello, el alejamiento no implica la disolución del proyecto artístico, sino una transición hacia una conducción renovada que busca sostener la vigencia del grupo en la escena tropical.
En ese proceso de recambio generacional, el liderazgo pasaría a manos de Marcos Camino Jr., hijo del fundador. El heredero artístico ya venía vinculado a iniciativas paralelas impulsadas por los descendientes de los miembros originales, pensadas como continuidad del legado musical familiar. Esa experiencia previa facilitaría ahora la asunción de un rol central dentro de la histórica agrupación.
Con este traspaso, Los Palmeras apuestan a preservar su identidad sonora mientras abren una nueva etapa. La banda intentará mantener el vínculo con su público tradicional y, al mismo tiempo, proyectarse hacia audiencias más jóvenes, asegurando la permanencia de un estilo que trascendió generaciones y se convirtió en símbolo cultural de Santa Fe.
