La relación entre Brasil y Argentina sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que el Gobierno brasileño resolviera disminuir el nivel de su representación diplomática en Buenos Aires.
La decisión contempla que la embajada continúe funcionando bajo la conducción de un encargado de negocios, mientras queda postergado, sin fecha prevista, el regreso del embajador Julio Bitelli. La medida fue adoptada en medio del creciente conflicto político entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei.
De acuerdo con fuentes oficiales brasileñas, la determinación fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil al representante argentino en Brasilia. Desde el entorno del presidente Lula sostienen que las recientes declaraciones públicas de Milei contra el mandatario brasileño, en las que reiteró duras descalificaciones personales, terminaron por acelerar una respuesta diplomática que consideran proporcional al deterioro del vínculo entre ambos gobiernos.
Tras conocerse la decisión, la Cancillería argentina expresó que tomó conocimiento de la medida adoptada por Brasil y lamentó el rumbo elegido por ese país. En un comunicado oficial, el Gobierno argentino afirmó que las diferencias políticas entre administraciones no deberían traducirse en acciones institucionales que afecten la relación entre los Estados, al tiempo que remarcó que los intereses permanentes de ambas naciones deben prevalecer por encima de las disputas entre sus dirigentes.
El conflicto se intensificó luego de que Milei volviera a cuestionar públicamente a Lula durante distintas entrevistas concedidas en los últimos días. Además de reiterar críticas vinculadas a la situación judicial del presidente brasileño, el mandatario argentino manifestó su respaldo a la oposición de ese país de cara a las próximas elecciones presidenciales, expresando su deseo de un cambio de signo político en Brasil.
La crisis diplomática había comenzado semanas atrás tras la participación de Milei en un acto del Partido Liberal de Brasil, donde manifestó su apoyo al dirigente opositor Flavio Bolsonaro. En aquella oportunidad, Brasil ya había convocado a consultas a su embajador y presentado una protesta formal. Sin señales de una conciliación y con la negativa del Gobierno argentino a ofrecer disculpas por los dichos presidenciales, el escenario plantea un mayor enfriamiento de la relación entre los dos principales socios del Mercosur.
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