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Sequía en Inglaterra: más de la mitad del territorio está afectado

Inglaterra atraviesa una de las crisis hídricas más importantes de los últimos años luego de que la Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido declarara oficialmente la situación de sequía en el 51,4% del país.

La medida fue adoptada tras un mes de julio con precipitaciones excepcionalmente bajas y temperaturas extremas que agravaron la falta de agua en distintas regiones.

Según los registros oficiales, durante julio cayó apenas el 7% de la lluvia esperada para el promedio nacional, mientras que algunas zonas del sur recibieron solamente el 1% de las precipitaciones habituales. A este escenario se sumó la cuarta ola de calor registrada en 2026, con temperaturas que superaron los 38 grados y establecieron nuevos valores extremos para la temporada.

La escasez de agua ya comenzó a generar consecuencias en diferentes sectores. Los bajos niveles de los ríos afectan a los ecosistemas y la fauna, mientras que numerosos productores agrícolas debieron adelantar cosechas ante la falta de humedad, provocando pérdidas económicas. Además, aumentó el peligro de incendios forestales y se implementaron restricciones para el consumo de agua en varias áreas.

Las regiones más afectadas incluyen Londres, East Anglia, el suroeste completo del territorio inglés y West Midlands, zonas que en conjunto representan más de la mitad de Inglaterra. Frente a esta situación, el National Drought Group, integrado por organismos oficiales, especialistas en clima, empresas proveedoras de agua y representantes del sector agrícola, comenzó a coordinar medidas para afrontar la emergencia.

Las autoridades advirtieron que la combinación de calor prolongado y ausencia de lluvias está generando un consumo de agua superior a la capacidad natural de recuperación de las reservas. Especialistas señalaron que la repetición de períodos de sequía durante veranos consecutivos representa un escenario excepcionalmente grave, con posibles efectos prolongados sobre la biodiversidad, la producción alimentaria y la economía.

El fenómeno también se enmarca dentro de una tendencia climática que afecta a gran parte de Europa, donde los registros muestran un aumento sostenido de las temperaturas y una mayor frecuencia de eventos extremos. La sequía inglesa refleja un desafío global vinculado al cambio climático, que obliga a los gobiernos a reforzar estrategias de adaptación, protección ambiental y administración responsable de los recursos hídricos.