La empresa láctea Mastellone Hermanos comenzó el 2026 con un fuerte deterioro financiero luego de presentar pérdidas superiores a los 14 mil millones de pesos durante el primer trimestre del año.
El resultado encendió señales de alerta en el mercado alimenticio, especialmente porque representa un marcado retroceso frente al mismo período de 2025, cuando la compañía había mostrado ganancias millonarias.
El complejo escenario económico coincide además con un profundo cambio en la estructura empresarial de la firma. Tras concretarse la compra total de la compañía por parte de Arcor y Danone, ambas empresas pasaron a controlar el 100% del paquete accionario de la histórica dueña de la marca La Serenísima, desplazando definitivamente al grupo ligado a la familia fundadora y a socios minoritarios.
De acuerdo con los balances difundidos ante la Comisión Nacional de Valores, el deterioro financiero estuvo impulsado por varios factores. Entre ellos sobresalen la caída del consumo interno, el incremento de costos operativos y la presión generada por una deuda dolarizada que continúa afectando la estabilidad económica de la compañía. El menor poder adquisitivo impactó especialmente en productos de mayor valor agregado, como yogures y postres.
A pesar del complicado panorama, Mastellone mantiene una estructura productiva de gran escala, con capacidad para procesar millones de litros de leche por día y una extensa red logística que abastece a miles de comercios en todo el país. Frente al debilitamiento del mercado local, la empresa busca fortalecer las exportaciones de leche en polvo y quesos, intentando generar divisas que permitan aliviar parte de sus compromisos financieros.
Con la nueva conducción unificada bajo Arcor y Danone, la compañía avanza ahora en un proceso de reorganización integral orientado a reducir costos, renegociar deudas y redefinir su estrategia comercial. El objetivo de los nuevos accionistas es integrar operaciones, optimizar la distribución y consolidar una política única de comercialización para todas las líneas de productos, en un contexto donde el sector lácteo continúa atravesando una etapa de fuerte incertidumbre económica.















































































