La aeronave, que había despegado desde Aeroparque con destino a Posadas, se desvió por las malas condiciones climáticas y enfrentó una falla que impidió a los pilotos confirmar el estado del tren de aterrizaje delantero.
Durante la aproximación, los instrumentos de la cabina no indicaban si las ruedas de la nariz estaban correctamente desplegadas y trabadas. Ante la incertidumbre, las autoridades aeroportuarias activaron un amplio operativo preventivo. Bomberos del aeropuerto, dotaciones de Rosario y Funes, más ambulancias y personal médico, se posicionaron en la pista por si era necesario intervenir ante un eventual incidente.
Un helicóptero de la Unidad de Traslados y Emergencias resultó clave en la resolución del problema. La tripulación del avión realizó un pasaje a baja altura cerca de la torre de control, lo que permitió a los ocupantes de la aeronave de rescate verificar visualmente que el tren delantero estaba bajado. Aun así, persistía la duda sobre si el mecanismo se encontraba debidamente asegurado para soportar el peso al tocar tierra.
Con esa información, los pilotos completaron la maniobra de aterrizaje sin contratiempos. El avión tocó la pista normalmente y no se registraron heridos. El operativo de seguridad se mantuvo activo hasta confirmar que todo había transcurrido sin inconvenientes y que el aeropuerto podía retomar su actividad habitual.
Especialistas explicaron que, de no haber estado trabado el tren delantero, existía el riesgo de que la parte frontal de la aeronave impactara contra la pista, con posibles daños en el fuselaje o incluso un incendio. La intervención del helicóptero aportó la certeza necesaria para evitar una situación de mayor riesgo y resolver el incidente de manera segura.
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