Con ahorros compró ladrillos, chapas y materiales para armar una casita digna, no improvisada, en un sector donde otras familias también se instalaron a lo largo de los años. Esos terrenos fueron cedidos en comodato a la Municipalidad en 2004 y durante más de dos décadas nadie impidió que se construyeran hogares allí.
Según vecinos que conocen el caso comentaron a Radio H2S3, Almada consultó previamente al delegado de Strobel sobre su situación. El funcionario le aseguró que elevaría el tema al intendente, pero nunca obtuvo respuesta. Una vez terminada la casa, el propio jefe comunal se presentó y le ordenó abandonar el lugar.
El intendente le habría dicho que si tenía dinero para comprar materiales también podía adquirir un terreno, porque “no es pobre”. Esa frase generó rechazo en la comunidad, que considera que no es lo mismo reunir ahorros durante años para construir una vivienda que disponer de efectivo inmediato para comprar un lote.
El episodio abre varios interrogantes: si el municipio administra la tierra en comodato, por qué no existe una planificación urbana clara; por qué se tolera la permanencia de algunas familias y se exige el retiro de otras apenas terminan de construir; y cuál es la política social para quienes, con esfuerzo propio, buscan un lugar donde vivir.
Mientras tanto, Almada espera con preocupación una eventual demolición de la casita que levantó ladrillo a ladrillo. Hasta el momento, ninguna autoridad municipal le ofreció una alternativa concreta de relocalización.
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