Yuleidy Ixcotoyac, quien había perdido el conocimiento tras un intenso dolor en el pecho, se incorporó del cajón ante la mirada atónita de los presentes en la vivienda familiar de la aldea El Jocote.
Todo comenzó en la madrugada del sábado, cuando la adolescente sintió un fuerte malestar cardíaco y se desvaneció. Su padre, Abraham Ixcotoyac, la subió a un automóvil con la intención de llevarla a un centro de salud. Durante el trayecto, cerca de San Pedro Jocopilas, el hombre creyó que su hija había fallecido al no detectar respiración ni pulso, por lo que no llegó al hospital y se dirigió a una funeraria para conseguir un ataúd.
Con el féretro ya en la casa, la familia organizó la ceremonia de despedida. Horas después, la madre de la joven, Lesvia Ríos, advirtió movimientos dentro del cajón. Al abrir, comprobaron que Yuleidy había recuperado la conciencia. Los familiares la auxiliaron de inmediato, le ofrecieron agua y buscaron que tuviera mejor ventilación mientras algunos la ayudaban a incorporarse.
Tras el episodio, la adolescente relató que había sentido un dolor muy fuerte en el corazón, “como si estuviera pesado”, antes de desmayarse. Aseguró que lo ocurrido fue un milagro y agradeció a Dios por su recuperación. Actualmente se encuentra consciente y en proceso de restablecimiento.
Aunque la familia y miembros de su congregación religiosa interpretaron el hecho como un milagro, no existe confirmación médica de que la joven hubiera fallecido realmente. Las causas del desvanecimiento y de su posterior despertar continúan sin esclarecerse, ya que nunca recibió atención hospitalaria previa al velorio.
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