Con más del 99% de las mesas contabilizadas, el candidato del Partido Liberal alcanzaba el 47,11% de los votos, mientras que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reunía el 45,06%.
El resultado obligará a ambos dirigentes a enfrentarse nuevamente en las urnas, ya que ninguno consiguió superar el umbral necesario para imponerse en primera vuelta. La diferencia de poco más de dos puntos porcentuales dejó abierta una definición que promete concentrar la atención política del país durante las próximas semanas.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, participa por primera vez de una elección presidencial y llegó a la contienda como principal referente opositor. Respaldado por el Partido Liberal y por el espacio político construido por su padre, Jair Bolsonaro, planteó durante la campaña la continuidad de ese proyecto y anticipó que promovería una amnistía o un indulto para el exmandatario.
Del otro lado, Lula, de 80 años, reconoció que el resultado no era el esperado y admitió que confiaba en resolver la elección durante esta jornada. El presidente, que busca alcanzar un nuevo mandato, llamó a sus seguidores a intensificar la campaña y afrontar el balotaje como una nueva disputa frente al sector político identificado con el bolsonarismo.
La elección volvió a poner en el centro de la escena la fuerte división política que atraviesa Brasil. Ahora, ambos candidatos tendrán tres semanas para buscar nuevos apoyos y consolidar sus respectivas bases electorales. El balotaje del 25 de octubre determinará quién estará al frente del país durante los próximos cuatro años.



