En un ámbito dedicado al potencial de Vaca Muerta, el mandatario dejó de lado el tono técnico y lanzó una serie de descalificaciones contra la oposición, los medios y las mediciones socioeconómicas habituales.
Ante la afirmación de que muchas familias no llegan a fin de mes, Milei respondió con una chicana literalista. “Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber? (…) La frase suena linda pero es una pelotudez del tamaño de una casa”, aseguró desde el atril.
El jefe de Estado intentó refutar de esa manera la idea de que millones de argentinos atraviesan penurias económicas severas. Su argumento redujo el concepto de “no llegar a fin de mes” a una imposibilidad biológica de subsistencia, asumiendo que quien se queda sin ingresos simplemente deja de alimentarse.
En la práctica, esa expresión describe situaciones como endeudarse con tarjetas a tasas elevadas para comprar alimentos, postergar medicamentos, dejar de pagar servicios, reducir porciones de comida o recurrir a la ayuda familiar y a comedores comunitarios. Ninguna de estas realidades implica dejar de comer de forma mágica, sino sobrevivir a costa de deudas y un deterioro marcado de la calidad de vida.
Los datos de centros de estudio, consultoras privadas y mediciones oficiales siguen mostrando la caída del poder adquisitivo y el impacto de la crisis en los hogares. El Presidente, sin embargo, despachó esas advertencias como una operación de prensa o un eslogan político, manteniendo distancia con las estadísticas que reflejan la situación social actual.
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