El Gobierno de Estados Unidos habilitó un nuevo contingente temporal para incrementar el ingreso de carne vacuna al mercado norteamericano, en medio de una fuerte presión sobre los precios internos.
La medida permitirá importar 300.000 toneladas adicionales con un régimen arancelario preferencial, aunque Argentina no podrá utilizar este nuevo cupo debido al esquema específico que ya posee para sus exportaciones.
El volumen extraordinario estará destinado exclusivamente a la categoría denominada “Otros países o áreas”, que incluye a mercados como Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y Países Bajos. Argentina, junto con Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, quedó excluida porque cuenta con contingentes propios libres de aranceles para colocar carne vacuna en Estados Unidos.
La decisión se suma al acuerdo alcanzado en febrero entre la administración de Donald Trump y el Gobierno argentino, mediante el cual el cupo anual argentino sin arancel pasó de 20.000 a 80.000 toneladas. Esa ampliación favoreció un crecimiento de las ventas argentinas hacia el mercado estadounidense, que se consolidó como uno de los destinos relevantes para la producción nacional.
El nuevo mecanismo estadounidense comenzará a aplicarse el 1 de septiembre y tendrá una duración inicial de 90 días. Las 300.000 toneladas serán distribuidas en tres bloques de 100.000: uno correspondiente a septiembre, otro a octubre y el último disponible desde el 31 de octubre hasta completar el volumen o llegar al 30 de noviembre. Además, la Casa Blanca planteó que la carne ingresada bajo este esquema sea ofrecida a los consumidores con una rebaja del 25% respecto de los valores habituales.
La medida responde a una situación de menor disponibilidad de carne en Estados Unidos, donde el stock bovino se encuentra en su nivel más bajo en aproximadamente 75 años. El Departamento de Agricultura estadounidense proyectó una caída cercana al 4% en la producción durante 2026 frente al año anterior. Entre los factores señalados aparecen la sequía, los incendios y las restricciones al ingreso de ganado mexicano por el riesgo asociado al gusano barrenador. En este contexto, Washington estima que el nuevo contingente permitirá aumentar alrededor de un 10% la oferta disponible para los consumidores.





























































































